Menos del 50 % de los pacientes diabéticos en Colombia accede a tamizajes que previenen ceguera y enfermedad renal

  • Cerca del 40 % de los pacientes con diabetes tipo 2 desarrolla enfermedad renal y hasta un 30 % presenta retinopatía diabética.

  • Aunque la diabetes tipo 2 afecta al 7 % de los adultos mayores de 30 años en el país, solo 1 de cada 2 pacientes recibe controles oportunos para detectar daño renal o visual, lo que incrementa el riesgo de diagnósticos tardíos, tratamientos costosos y pérdidas irreversibles en la calidad de vida.

Examen visual

Bogotá, septiembre de 2025. – En Colombia, la diabetes tipo 2 afecta al 7 % de la población mayor de 30 años[1], pero lo más preocupante no es solo la prevalencia; las complicaciones asociadas a esta condición representan un silencioso deterioro de la salud pública. Estudios oficiales advierten que hasta el 40% de los pacientes diabéticos desarrollará enfermedad renal[2] y para el caso de la retinopatía diabética, esta sigue siendo una de las principales causas de ceguera en edad productiva.[3]

Pese a la magnitud del problema, desafortunadamente, el país enfrenta un déficit en el diagnóstico temprano. Investigaciones recientes muestran que apenas 1 de cada 2 pacientes con diabetes recibe tamizaje regular para detectar daño renal o visual[4], lo que implica que miles de colombianos descubren la enfermedad en etapas avanzadas, cuando las secuelas son irreversibles y los tratamientos son mucho más costosos. 

En el caso renal, un estudio de prevalencia nacional reportó que 1 de cada 5 pacientes con más de cinco años de evolución de diabetes tipo 2 ya puede presentar alteraciones en su función renal[5]. Esto se traduce en riesgo de progresión a diálisis, trasplante e incremento en la mortalidad cardiovascular.

El panorama visual no es menos desafiante, la retinopatía diabética afecta a cerca de un tercio de los pacientes en algunos grupos de riesgo y es responsable de la pérdida significativa de la visión. Su detección temprana mediante exámenes oftalmológicos anuales podría evitar la mayoría de los casos de ceguera vinculada a la diabetes.

La evidencia es clara, el tamizaje temprano y el acceso a terapias innovadoras son determinantes para cambiar el curso de la enfermedad. Herramientas de diagnóstico como la detección de microalbuminuria en orina, la medición de tasa de filtración glomerular, o la angiografía ocular digital son claves, pero aun insuficientemente utilizadas en la práctica clínica diaria.[6]

Juan Sebastian Franco, Director Médico de Bayer, afirma que “cuando hablamos de seguridad del paciente, no se trata solo de prevenir errores médicos, sino de garantizar que cada persona con diabetes tipo 2 reciba controles que eviten llegar a complicaciones que cambian su vida para siempre. Las terapias existen, lo que necesitamos es que el acceso sea oportuno y equitativo.”

Más allá del impacto individual, la carga económica y social de estas complicaciones es significativa. La enfermedad renal avanzada implica altos costos en terapias de reemplazo renal y hospitalizaciones prolongadas muchas de ellas asociadas a eventos cardiovasculares, mientras que la pérdida de visión genera dependencia y disminuye la productividad laboral. Por eso, garantizar el tamizaje temprano y el acceso equitativo a tratamientos innovadores no solo es una medida clínica, sino también una estrategia de salud pública y sostenibilidad para el sistema.

Por su parte, el Dr. Carlos Felipe Escobar Roa, director del HUB iEX en Salud de la Universidad El Bosque, agrega: “Esta iniciativa nace del trabajo del Hub iEX, donde hemos conformado una mesa conjunta en salud visual para analizar evidencia, generar consensos y proponer soluciones. Desde la academia, nuestro compromiso no se limita a formar profesionales, sino a aportar conocimiento riguroso que nutra las políticas públicas y garantice la seguridad del paciente. El diagnóstico oportuno, el tamizaje y el acceso a innovación deben convertirse en pilares de una estrategia nacional que evite que la diabetes tipo 2 siga siendo sinónimo de discapacidad visual o renal.”
 


[1] Ministerio de Salud y Protección Social. (2016). Guía de práctica clínica (GPC) para la atención de la diabetes mellitus tipo 2 en la población mayor de 18 años. Ministerio de Salud y Protección Social. https://www.minsalud.gov.co/sites/rid/Lists/BibliotecaDigital/RIDE/VS/PP/32Atencion%20de%20la%20Diabetes%20tipo%202.PDF

[2] Ceballos, M., Sánchez, D., & Gómez, J. (2024). Prevalencia de complicaciones microvasculares en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 en Colombia. Revista Colombiana de Nefrología, 11(3), 179–192. https://revistanefrologia.org/index.php/rcn/article/view/561 

[3] Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2023). La diabetes y la pérdida de la visión. U.S. Department of Health and Human Services. https://www.cdc.gov/diabetes/es/diabetes-complications/la-diabetes-y-la-perdida-de-la-vision.html

[4] Ceballos, M., Sánchez, D., & Gómez, J. (2024). Prevalencia de complicaciones microvasculares en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 en Colombia. Revista Colombiana de Nefrología, 11(3), 179–192. https://revistanefrologia.org/index.php/rcn/article/view/561

[5] García-García, G., & Valdés, C. (2022). Sospecha de enfermedad renal crónica en pacientes con diabetes mellitus tipo 2 de más de cinco años de evolución en Colombia. Revista Ciencias de la Salud, 20(2), 112–123. Redalyc. https://www.redalyc.org/journal/5601/560180013002/560180013002.pdf 

[6] Mayo Clinic. (2023). Enfermedad renal diabética: diagnóstico y tratamiento. Mayo Foundation for Medical Education and Research. https://www.mayoclinic.org/es/diseases-conditions/diabetic-nephropathy/diagnosis-treatment/drc-20354562